En Chile continúan las movilizaciones masivas, el pueblo continúa en las calles exigiendo su derecho a vivir en paz como dice la emblemática canción de Victor Jara. Uno de los principales reclamos que se escucha en las entrevistas a los diferentes sectores de la población es el derecho a la salud pública y gratuita.

En Chile el sistema de salud se encuentra privatizado. Las mismas personas que no llegan a fin de mes por los sueldos ínfimos, los jubilados, los desocupados, deben pagar la atención de su salud. Así la salud se vuelve una mercancía y un privilegio de unos pocos.

El pueblo chileno denuncia también en las manifestaciones que esto se debe a un modelo económico que no se modifica hace 30 años y que responde a los intereses de organismos financieros internacionales como el FMI, el Banco Mundial, etc. que otorgan préstamos a cambio de reformas en el Estado.

Lo sucedido en el sector salud no ha pasado sólo en Chile, La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha impuesto reformas en varios países como México y Colombia, donde se implementó la Cobertura Universal de Salud (CUS). Ésta prevé que exista una canasta básica de prestaciones a la que pueden acceder las personas sin obra social o prepaga, y en los hechos se tradujo en un límite del acceso de la población a los servicios de salud y privatización encubierta de gran parte de ellos.

Este tipo de transformación del Estado se le suelen llamar «reformas silenciosas», pues no informan la intención de privatizar y hacer lucrativo un servicio que es un derecho humano básico, sino que empiezan a modificar el sistema bajo discursos «progresistas».

Por ejemplo, en nuestro país se implementa la CUS en la Ciudad de Buenos Aires con un discurso que sostiene que facilita la atención primaria de la salud y que refuerza el primer nivel de atención. Sin embargo, la realidad muestra que los centros de salud se incendian, se inundan, funcionan en trailers, no hay insumos, y sospechosamente en la historia clínica electrónica aparecen palabras como «aseguradora» en la historia de cada usuario.

La política implementada por el Gobierno no se desprende de su falta de conocimiento o inoperancia sino que responde a lineamientos de organismos internacionales, como sucede en toda América Latina. Por lo que la lucha por la salud integral, pública, gratuita y de calidad es una lucha conjunta de la clase trabajadora como nos muestra hoy el pueblo chileno.