Luciano desapareció un 31 de enero de 2009. Tenía 16 años y vivía en Lomas del Mirador. La policía bonaerense lo hostigaba, lo amenazaba, lo golpeaba para que robe para ellos, Luciano se negó y la policía, haciendo uso de una de las prácticas más aberrantes que conoce nuestra historia, lo desapareció.

Su mamá, su hermana, su familia, amigues, organismos de derechos humanos, organizaciones sociales, sindicatos, partidos políticos, se movilizaron incansablemente exigiendo la aparición de Luciano. Así fue que el 27 de octubre de 2014 encontraron su cuerpo, que había sido enterrado como NN en el cementerio de la Chacarita.

Luciano fue una víctima más de este sistema social que no les ofrece nada a les jóvenes, ni educación ni trabajo, pero sí represión y discriminación.

Hoy el Gobierno cierra escuelas nocturnas y quiere bajar la edad de imputabilidad; el Ministerio de Seguridad sacó la Resolución 956/2018 que legaliza de hecho el gatillo fácil; impulsa la doctrina Chocobar; los barrios se encuentran llenos de gendarmes en vez de espacios para les jóvenes y las adolescentes continúan desapareciendo producto de las redes de trata que organiza la misma policía.

Como trabajadores de la salud que vemos cotidianamente lo que sufren les jóvenes, buscamos respuestas ante tantas situaciones de tanta vulnerabilidad, tenemos la posibilidad de participar en instancias colectivas que modifiquen este orden. En las redes y organizaciones de los barrios, en los sindicatos, estos son los espacios que tenemos para exigir que no haya otro Luciano.

El sábado 26/1 a las 17hs. se realizará como todos los años una marcha en Lomas del Mirador exigiendo justicia por Luciano, reclamando el castigo a les responsables. Desde la APSS difundimos y apoyamos la convocatoria porque entendemos que es la mejor forma de solidarizarnos con su familia y de gritarle al Gobierno: No pasarán!